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¿Por qué hay tantos desvanecimientos entre los conductores de Alsa?


El pasado día 3 de septiembre un trágico accidente de un autobús de la compañía Alsa, en su ruta Cudillero-Avilés-Gijón, se saldó con cinco fallecidos. Fue noticia de portada en medios nacionales. Las razones, aún bajo investigación, se supone que fueron debidas a un desvanecimiento del conductor.

Recientemente los viajeros tuvieron que intervenir tras otro desvanecimiento más de un conductor de otro autobús de Alsa a su paso por el Berrón, evitando con ello una tragedia. Su conductor intentó reanudar la marcha, pero los pasajeros lograron impedírselo. Se desvaneció varias veces más.




Ante estos hechos uno se pregunta si es casual, qué tipo de controles pasan los conductores y la eficiencia de esos controles. Es cierto que la empresa señala que sigue a pie juntillas las exigencias legales para este tipo de servicios, pero cabría preguntarse si no deberían ir un poco más allá.

Y es que, aunque desde fuentes de la compañía aseguran por activa y por pasiva que sus conductores pasan sin problemas los controles pertinentes, es evidente -y los hechos lo demuestran- que esos controles médicos no son lo suficientemente eficientes ni completos.

Tal vez Alsa deba incluir mejores controles internos para evitar que se ponga en peligro la vida de los viajeros. Porque si bien es cierto que de una bajada de tensión nadie está a salvo, sí que existen indicios que pueden sugerir su desencadenamiento (antecedentes cardíacos, dieta, etc.). Y es que un conductor de autobús tiene en sus manos la vida de muchas personas y, cuando uno se sienta a bordo de un Alsa, quiere hacerlo con la tranquilidad de que no se está poniendo en peligro su vida por algo que puede prevenirse con mejores y más completos controles por parte de las compañías de viajeros. Una empresa tan poderosa como Alsa debería prestar atención a esas cosas, antes de que su imagen y su rendimiento se vean seriamente mermados.